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Poliedro

La única forma de aprender a vivir es vivir (algo que escribi hace cosa de un año=

Lo cierto es que a uno le pasan cosas y muchas veces no sabe si será capaz de afrontarlas o no, si será capaz de estar a la altura de lo que los demás esperan de él y de los sentimientos que uno tiene. Todo esto me ha llevado a pensar que como dice Antonio Machado: “no hay camino, se hace camino al andar” y es así.

Uno recibe la lección de la brevedad y lo transitorio de la vida cuando por primera vez se le muere un ser querido o un familiar, y entonces descubres una nueva forma de sufrimiento, un nuevo dolor que se hace muy intenso y muy presente en los primeros días y a al que te acostumbras a sufrir día a día, convirtiéndose en parte de ti, llegando a ser tan tuyo como tus ojos o tu casa. Un dolor similar es el que se sufre cuando alguien a quien quieres se enferma de gravedad, pero la lección es distinta, aprendes a aferrarte a la esperanza, esta lección es la de la fragilidad de las cosas.

La vida también te enseña que todo es susceptible de romperse, que los mayores lazos de cariño y amistad se pueden romper, de modo que todas las emociones han de ser relativizadas y para siempre significa por ahora.

La lección de lo inmenso puede ser una de las primeras que uno aprende, la de la humildad, la de saber quien eres y que lugar ocupas, esa es una de las primeras que se aprende porque siempre, antes o después, con más o con menos dolor y por cuenta propia o por medio de terceras personas, la vida acaba por poner a cada cual en su sitio y como siempre nos sobrevaloramos, pensamos que la vida es injusta y cruel con nosotros, mientras que lo que sucede es que la lección más compleja es la de la humildad, y esta lección nos suele conducir a respetar a quien no piensa o actúa como tu y asumir que existen diferentes visiones, tesis y maneras de entender las cosas, que no son ni mejores ni peores, son simplemente diferentes y todas merecen ser consideradas, porque de todo y de todos se puede aprender, pero como digo, hay que ser muy humilde para asumir a tu contrario y no saberte en posesión de la verdad absoluta.

De lo poco que llevo vivido, he aprendido que la vida hay que vivirla con toda la intensidad que se pueda, que hay que vivir con toda la pasión sin dejarse llevar por las pasiones, pensando que toda acción conlleva una reacción y que no hay nada peor que causar dolor. Que la confianza, el cariño, el respeto, la admiración… hay que ganárselos día a día minuto a minuto y que puede desvanecerse en un solo segundo, que si te fallan una vez, la culpa es de quien te fallo y si te fallan dos veces la culpa es tuya, pero hay que estar dispuesto a perdonar a quien de verdad está arrepentido y que hay que recibirlo con humildad y sabiendo que mañana puedes ser tu quien este en esa situación. Que tu corazón es algo demasiado grande como para abrírselo a cualquiera, que hay que ser cuidadoso y selectivo con las palabras, para saber decir las apropiadas en el momento justo y que no hay mayor regalo que la sinceridad de quien no te quiere mal.

Esto es lo que me ha enseñado la vida, seguro que aún me quedan muchas lecciones que aprender, pero estoy dispuesto a aprenderlas, aunque asumo que todas y cada una de ellas conlleva grandes dosis de dolor, esperanzas truncadas e ilusiones rotas.

Gracias a quien me quiere y a quien me odia por enseñarme día a día.

 

La playa me hizo grano de arena.

Ton

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