Espera (Caballero Bonald)
Y tú me dices
que tienes los pechos vencidos de esperarme,
que te duelen los ojos de tenerlos vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.
Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de golpear mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en besos
desde la ausencia en la que tú me gritas
que me estás esperando.
Y tú me lo dices que estás tan hecha
a este deshabitado ocio de mi carne
que apenas sí tu sombra se delata,
que apenas sí eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío.
Ser otro (Benedetti)
No hay humano que no quiera ser otro
y meterse en ese otro como en una escafandra
como en un aura tal vez o en una bruma
en un seductor o en un asceta
sólo yo no quisiera ser otro
mejor dicho yo
quisiera ser yo
pero un poco mejor...
Dato biográfico (Angel González)
Cuando estoy en Madrid,
las cucarachas de mi casa protestan porque leo por las noches.
La luz no las anima a salir de sus escondrijos,
y pierden de ese modo la oportunidad de pasearse por mi dormitorio,
lugar hacia el que
—por oscuras razones—,
se sienten irresistiblemente atraídas.
Ahora hablan de presentar un escrito de queja al presidente de la república,
y yo me pregunto:
¿en qué país se creerán que viven?;
estas cucarachas no leen los periódicos.
Lo que a ellas les gusta que yo me emborrache
y baile tangos hasta la madrugada,
para así practicar sin riesgo alguno
su merodeo incesante y sin sentido, a ciegas
por las anchas baldosas de mi alcoba.
A veces las complazco,
no porque tenga en cuenta sus deseos,
sino porque me siento irresistiblemente atraído,
por oscuras razones,
hacia ciertos lugares muy mal iluminados
en los que me demoro sin plan preconcebido
hasta que el sol naciente anuncia un nuevo día.
Ya de regreso en casa,
cuando me cruzo por el pasillo con sus pequeños cuerpos que se evaden
con torpeza y con miedo
hacia las grietas sombrías donde moran,
les deseo buenas noches a destiempo
—pero de corazón, sinceramente—,
reconociendo en mí su incertidumbre,
su inoportunidad,
su fotofobia,
y otras muchas tendencias y actitudes
que —lamento decirlo—
hablan poco a favor de esos ortópteros.
A veces, en octubre es lo que pasa (Angel González)
Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,
y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos
y hace más lento el curso de las aguas;
cuando el cielo parece un mar violento,
y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que dispersa el viento;
entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:
esas hojas, los pájaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y de desesperanza.
No busquéis el motivo en vuestros corazones.
Tan sólo es lo que dije:
lo que pasa.
A veces, en octubre es lo que pasa (Angel González)
Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,
y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos
y hace más lento el curso de las aguas;
cuando el cielo parece un mar violento,
y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que dispersa el viento;
entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:
esas hojas, los pájaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y de desesperanza.
No busquéis el motivo en vuestros corazones.
Tan sólo es lo que dije:
lo que pasa.
A veces, en octubre es lo que pasa (Angel González)
Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,
y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos
y hace más lento el curso de las aguas;
cuando el cielo parece un mar violento,
y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que dispersa el viento;
entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:
esas hojas, los pájaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y de desesperanza.
No busquéis el motivo en vuestros corazones.
Tan sólo es lo que dije:
lo que pasa.
Burdo rumor (J.Sabina)
No se tus escalas por lo tanto eres muy dueña
de ir por ahí diciendo que la tengo muy pequeña
no esta su tamaño en honor a la verdad
fuera de la ley de la relatividad
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor
ciertamente es un burdo rumor.
Pero como veo que por ser tu tan cotilla
va de boca en boca y es la comidilla
en vez de esconderla como haría el avestruz
tomo mis medidas, hágase la luz.
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor
una encuesta he hecho a mi alrededor.
Trece interesadas respondieron a esta encuesta
de las cuales una, no sabe no contesta
y en las otras doce división como veréis
se me puso en contra la mitad, es decir seis.
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor
otras seis francamente a favor.
Y si hubo reproches fueron en resumen
por su rendimiento, no por su tamaño
y las alabanzas que también hubo un montón
hay que atribuirlas a una cuarta dimensión.
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor
a que a veces soy muy cumplidor.
Mi mujer incluso, dijo - aunque prefiero
la del jardinero, como tu ya sabes,
por si te interesa pon que estáis a la par
solo que la suya es mucho menos familiar
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor
nunca olvida traerme una flor.
Es mísero, sórdido u aún diría tétrico
someterlo todo al sistema métrico
no estés con la regla más de lo que es natural
te aseguro chica que eso puede ser fatal.
Y aunque en rigor no es mejor
por ser mayor o menor
yo que tú, consultaba al doctor López Ibón.
La arrogancia pudo con la humildad
Acabo de ver la final de la Olimpiada de baloncesto entre España y EEUU, y cada vez comprendo menos a estos Yankis.
La arrogancia de la los Bryant, Wade, James y demás me puso de los nervios, mandando callar al público, mirando por encima del ombro a los españoles y con la complicidad de unos árbitros que dieron más que vergüenza. Hasta el público chino se dio cuenta de lo asqueroso del trapicheo de las grandes estrellas de la NBA con los árbitros y se puso de nuestro lado, abucheando y abroncando a en decisiones que vaya por dios...
Lo peor es que cuentan con la complicidad de todos, no pasan controles de dopaje, se hace la vista gorda con los pasos de arrancada (en Europa existen y en la NBA no, jugamos con reglas europeas pero a ellos no se les pita), se les deja usar las manos para defender... Ese es el tema, nos ponemos a sus pies, miramos para otro lado, permitimos que no pasen controles, adulteramos las reglas para que estén cómodos y vienen a reirse de los demás, no lo entiendo.
Pero podemos estar muy muy orgullosos de nuestra selección, que no le perdió la cara al partido, que estuvo luchando punto a punto contra un equipo que, porqué no reconocerlo, es mejor que el nuestro, con mejor físico y las meten hasta con el culo, y con un tesón y un pundonor tremendo, a pesar de los pesares.
En fin, uno no puede hacer más que desquiciarse y considerar una victoria acercarnos cada vez más a ellos, hace unas décadas perder por menos de 30 puntos sería un sueño y hoy, pues que narices, se los pusimos de corbata durante todo el partido, a pesar de todo...
Los formales y el frío- Mario Benedetti
Quién iba a prever que el amor, ese informal
se dedicara a ellos tan formales
mientras almorzaban por primera vez
ella muy lenta y él no tanto
y hablaban con sospechosa objetividad
de grandes temas en dos volúmenes
su sonrisa, la de ella,
era como un augurio o una fábula
su mirada, la de él, tomaba nota
de cómo eran sus ojos, los de ella,
pero sus palabras, las de él,
no se enteraban de esa dulce encuesta
como siempre o como casi siempre
la política condujo a la cultura
así que por la noche concurrieron al teatro
sin tocarse una uña o un ojal
ni siquiera una hebilla o una manga
y como a la salida hacía bastante frío
y ella no tenía medias
sólo sandalias por las que asomaban
unos dedos muy blancos e indefensos
fue preciso meterse en un boliche
y ya que el mozo demoraba tanto
ellos optaron por la confidencia
extra seca y sin hielo por favor
cuando llegaron a su casa, la de ella,
ya el frío estaba en sus labios ,los de él,
de modo que ella fábula y augurio
le dio refugio y café instantáneos
una hora apenas de biografía y nostalgias
hasta que al fin sobrevino un silencio
como se sabe en estos casos es bravo
decir algo que realmente no sobre
él probó sólo falta que me quede a dormir
y ella probó por qué no te quedas
y él no me lo digas dos veces
y ella bueno por qué no te quedas
de manera que él se quedó en principio
a besar sin usura sus pies fríos, los de ella,
después ella besó sus labios, los de él,
que a esa altura ya no estaban tan fríos
y sucesivamente así
mientras los grandes temas
dormían el sueño que ellos no durmieron.
De MArio Benedetti, puede que ya la pusiera más veces, pero ahora la pongo más que nunca
Cuando acabó la última guerra

Hubo vencedores y vencidos.
Entre los vencidos, el pueblo humilde pasó hambre.
Entre los vencedores
el pueblo humilde también pasó hambre.
Bertolt Bretch

